En las últimas décadas, se ha producido un importante aumento en la prevalencia de enfermedades crónicas, lo que implica un incremento de las necesidades en salud y un mayor gasto de recursos. Los avances en la atención sanitaria han permitido mejorar el manejo de estas patologías, que cada vez cobran más importancia en la salud pública. Al mismo tiempo, el enfoque asistencial se está centrando en desarrollar métodos que permitan controlar los síntomas crónicos, con el objetivo de que el paciente mantenga su independencia y calidad de vida en períodos más largos de tiempo.

De esta forma, la atención de la cronicidad está cambiando, dando paso a un paradigma en el cual los pacientes desempeñan una función central en su propio cuidado, siendo corresponsables de su estado de salud y participando en el proceso de mejora de su enfermedad, conjuntamente con los profesionales sanitarios.

 

¿Qué entendemos por autocuidado?

El autocuidado puede definirse como un proceso de mantenimiento del estado de salud a través de prácticas de promoción sanitarias y de gestión de la enfermedad y mediante una actitud activa y responsable con respecto a la calidad de vida. Implica la capacidad de participar en el cuidado de uno mismo, mediante acciones que permitan a la persona conocer, tratar y gestionar sus propios problemas de salud, de una forma autónoma pero siendo respaldado por el sistema sanitario.

Para que tenga lugar este aumento en la corresponsabilidad y en la autonomía del paciente, en especial en aquellos que padecen una enfermedad crónica, han de darse un conjunto de factores. En primer lugar, el paciente ha de tener acceso a una información de calidad, contrastada y suficiente, imprescindible para que pueda participar en el proceso de toma de decisiones. En segundo lugar, contar con una relación cercana y bidireccional con el profesional sanitario, fomentando la comunicación y la educación sanitaria para el paciente, permitiéndole tomar mayor conciencia de su estado de salud. Finalmente, es importante que el paciente adquiera autonomía durante el proceso terapéutico, tomando la iniciativa en mejorar sus hábitos de vida, conocer sus síntomas y manejar su medicación.

La implicación de los pacientes en su cuidado tiene como consecuencia un mejor control de las enfermedades, contribuyendo a aumentar la calidad de vida e incrementando la satisfacción personal. De forma directa, esto disminuye el número de visitas a urgencias y a centros de salud, así como los ingresos hospitalarios. Por tanto, los beneficios no son exclusivos para el paciente, sino para el sistema sanitario en general, que, actualmente, se encuentra en una situación compleja y de enorme congestión.

 

Autocuidado en enfermedades crónicas

Las patologías crónicas suelen tener una progresión lenta y son de larga duración. Por tanto, el autocuidado en la cronicidad requiere un conjunto de comportamientos para controlar el proceso de la enfermedad, disminuir la carga y gravedad de los síntomas y mejorar la supervivencia y calidad de vida. En los cuidados crónicos, es importante resaltar que el autocuidado debe incorporar un concepto amplio de prevención, subrayando la idea de que aquellos pacientes con enfermedades crónicas siguen necesitando acciones preventivas para promover el bienestar y evitar un mayor deterioro de la salud.

En la Teoría del Autocuidado de las Enfermedades Crónicas (A Middle-Range Theory of Self-Care of Chronic Illness), el autocuidado se construye a través de tres conceptos:

  • Mantenimiento del autocuidado. Es decir, cumplir en el día a día con aquellas conductas de autocuidado, como el ejercicio regular o la toma de medicación según la prescripción médica. Su objetivo principal es mantener la salud y prevenir las exacerbaciones de los síntomas.
  • Seguimiento del autocuidado. A través de pruebas rutinarias o midiendo de forma regular ciertas constantes, sintomatología o escalas. El objetivo es el reconocimiento de los cambios en el estado de salud, para poder actuar acorde a ello.
  • Gestión del autocuidado. Realizar cambios en la dieta, en la actividad física o en la dosis de medicación en función de la detección e interpretación de los síntomas y siguiendo las instrucciones sanitarias. El objetivo es tratar los síntomas de forma eficaz.

La realización de un autocuidado suficiente abarca los tres comportamientos, ya que se encuentran estrechamente relacionados entre sí. Para los pacientes con enfermedades crónicas, normalmente es necesario regular y adaptar el autocuidado durante el curso de la enfermedad, por ejemplo, ante la aparición de descompensaciones, si surge una enfermedad comórbida o si se necesita un tratamiento avanzado.

Un correcto mantenimiento, seguimiento y gestión del autocuidado tiene beneficios de gran impacto para el paciente, su entorno y todo el sistema sanitario. Cuando los pacientes son capaces de detectar e interpretar los síntomas de su enfermedad, facilitan una intervención temprana por parte de los equipos médicos, contribuyendo a la estabilidad de la patología. Al mismo tiempo, el paciente gana confianza y tranquilidad, ya que perciben un mayor control sobre sus decisiones y sus hábitos de vida. Así, su estado de salud, su bienestar y su calidad de vida aumentan, al mismo tiempo que ven reducidos sus ingresos y visitas hospitalarias. De esta forma, también se reduce el uso de recursos sanitarios y la mortalidad, aliviando la carga de los sistemas de salud.

 

Autocuidado en las enfermedades crónicas – A Middle-Range Theory of Self-Care of Chronic Illness

     

    Tucuvi como promotor de autocuidado

    En Tucuvi trabajamos para que el paciente pueda tener la mejor calidad de vida en su hogar, y somos conscientes de la importancia que tiene hacerles partícipes en la toma de decisiones y en el proceso asistencial. La monitorización que reciben los pacientes crónicos con Tucuvi se realiza mediante protocolos de conversación, en los que nuestro asistente virtual realiza una serie de preguntas sobre sus síntomas y estado de salud general. Así, responder a estas cuestiones de forma regular les impulsa a tomarse las constantes y a medir sus síntomas con mayor frecuencia, realizando un seguimiento más exhaustivo de sus enfermedades, y, por tanto, de su autocuidado.

    Por otra parte, estos pacientes reciben un mayor seguimiento entre consultas, mejorando la comunicación con sus equipos médicos, que reciben datos sobre el estado de salud de sus pacientes de forma continua. De esta forma, cuando el profesional sanitario se pone en contacto con el paciente, dispone de una mayor información y tiene más conocimiento sobre su situación y casuísticas, pudiendo enfocarse en lo que realmente es importante y promoviendo una educación sanitaria útil y más personal, enfocada en cada paciente y su ciclo de enfermedad.

    Un aspecto primordial de nuestra solución es que los protocolos de seguimiento son personalizables, es decir, podemos diseñar comportamientos específicos para las conversaciones, permitiendo que cada paciente pueda expresarse de forma abierta y natural, y que, además, reciba una atención centrada en su patología concreta.

    Además, para que los pacientes puedan realizar un correcto autocuidado, es imprescindible que tenga un acceso de calidad a la atención sanitaria. Nuestra solución, basada en IA conversacional, es fácilmente escalable, permitiendo que los profesionales de la salud puedan brindar cobertura sanitaria a un mayor número de pacientes con una mayor frecuencia, promoviendo que los cuidados se extiendan más allá del hospital.